A los pocos días que se declaró la alerta sanitaria por COVID-19, las personas mayores fueron identificadas como la población de mayor riesgo frente al contagio y muchas de las medidas fueron tomadas para su cuidado; y con justa razón, esta población representaba el 49% de las muertes por coronavirus en Colombia, según datos del Ministerio de Salud.

Poco a poco se fueron evidenciando otras problemáticas, el aislamiento y distanciamiento se convirtieron en el detonante de mayores niveles de depresión, ansiedad, trastornos, etc; adicional, la falta de vínculos con familiares o amigos se convirtió en otro trago amargo que se debió asimilar. Por eso, el agotamiento por el escenario pandémico que el mundo está atravesando es una realidad, lo que nos llevó a pensar y modificar nuestros hábitos y conductas, obligándonos a cambiar nuestras rutinas y comportamientos personales, sociales y culturales.

Distintas poblaciones han sido afectadas, algunas más que otras, pero lo cierto es que la adaptación es un ejercicio que nadie pudo sortear. En Colombia, las personas mayores de 60 años representan el 13%, y según La OMS la proporción de personas mayores está aumentando en todo el mundo, pues se calcula, entre 2015 y 2050 dicha proporción casi se duplicará.

Para muchos médicos y geriatra el 2021 no cambiaría mucho a lo que se venía haciendo hasta ahora y se debe esperar que la vacunación inicie y llegue a la mayor población (rebaño) para poder pensar en otra forma de comportamiento, particularmente para la población mayor. En sintonía con este pensamiento, el Gerontólogo Juan Pablo Triana aconseja a “que las personas mayores sigan cuidándose y continúen con rutinas como la actividad física en casa, la alfabetización digital y todas las estrategias necesarias que mantengan su mente y cuerpo activo. Quizás ya puedan salir o recibir visitas más que antes, porque ya sabemos cómo cuidarnos, pero no se puede bajar la guardia frente a las normas básicas aprendidas”.

En este orden de ideas, los adultos mayores deben retomar esta nueva etapa de la vida con mucho cuidado y retomar las actividades presenciales con mucho cuidado y no dejar de lado las conductas que se les han enseñado. Entre las recomendaciones y consejos para esta población es establecer los vínculos familiares. Sin duda para ellos es necesario restablecer el contacto con hijos, nietos, sobrinos y amigos para que tengan una vida social plena, ya que está demostrado que mejora la calidad de vida. Pero dichos encuentros deberían ser al aire libre, manteniendo la distancia y siempre usando el tapabocas. La Organización Mundial de la Salud (OMS) insiste en que hay que garantizar que las personas mayores sean protegidas de COVID-19 sin estar aisladas, estigmatizadas, dejadas en una situación de mayor vulnerabilidad, sin poder acceder a las disposiciones básicas y a la atención social.

Nunca es tarde para conocer y participar en las rutinas y hábitos que tienen los familiares mayores. Claro que sirve planificar, organizar y establecer un cronograma con diversas actividades diarias; por eso, invitamos a los familiares a acompañar y planificar los días de ellos conociendo sus nuevos gustos y velar conjuntamente por el bienestar.

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